Llegamos por la necesidad de encontrarnos, por el cansancio de un mundo que nos separa, por la intuición profunda de que juntas y juntos sí transformamos. Somos curiosidad en movimiento, quienes no aceptan lo injusto. Somos quienes han visto en el barrio, en lo cotidiano la fuerza de lo colectivo.

Lo popular no es un lugar. No es solo lomas, casas, callejones y periferia, somos lo que ocurre allí: el convite, el sancocho, la palabra compartida, la casa abierta, la memoria que circula, la infancia que juega, la vecina que cuida, el arte que resiste. Lo popular es intercambio, es vínculo, es comunidad haciéndose a sí misma.

Nombramos lo que nos amenaza

Nos amenaza lo que pretende callar nuestras ideas y formas de habitar los territorios, la ciudad. Lo popular lo vemos amenazado en la rutina que nos roba el asombro, el sistema que nos quiere alejados, productivos, desconectados.

Nos amenaza la ciudad que verticaliza la vida y rompe la mirada entre vecinas. La tecnología cuando pretende reemplazar el encuentro. La estigmatización que roba nuestras formas y luego las vende sin nosotros. Nos amenaza todo lo que intenta borrar la memoria, la identidad, el lenguaje, la posibilidad de nombrarnos.

Lo popular no es postal. Es lucha, es dignidad construida en medio de la inequidad, lo injusto. Creemos que mientras haya encuentro, mientras haya vínculo, mientras haya alguien dispuesto a compartir, lo popular seguirá siendo esperanza.

Nuestra fuerza está en lo común, en reconocer que, aunque distintos, nos une el miedo, el amor, el duelo, el deseo de vivir con dignidad.

Nuestra fuerza está en el lenguaje, en la palabra dicha y en la que se cuida. En el arte, la memoria, en el cuerpo que siente y piensa, en habitar el territorio como apuesta de vida.

¿Qué queremos cuidar desde lo popular?

La vida, la memoria, las infancias, la posibilidad de encontrarnos, la vulnerabilidad que nos hace humanos, los afectos que el sistema quiere borrar.

Nuestra esperanza está en el abrazo, en el niño que canta, en la conversación que incomoda, en la persona que cambia y con ella una generación. Está en cada gesto que dignifica la vida, en la decisión de no rendirse al aislamiento, en seguir sembrando.

Lo popular es esperanza porque insiste, crea, transforma, porque sigue eligiendo la vida.

Deja un comentario